El humor, la ironía, tanto como la gestualidad pictórica y el uso de la escritura, han dado como resultado un lenguaje singular, provocativo y un gran impacto visual.

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HUMBERTO POIDOMANI > EL PAISAJE INTERIOR CENTRO CULTURAL ECA

EL PAISAJE INTERIOR CENTRO CULTURAL ECA

EL PAISAJE INTERIOR CENTRO CULTURAL ECA

Humberto Poidomani viene de exponer en el Museo de Arte Contemporáneo de Salta, su primera retrospectiva  (“Metáforas de la Ausencia”). Algunas de esas obras integran también esta exhibición: “El Paisaje Interior”, cuyo centro son diez pinturas, ocho de la “Serie de Mendoza”, “El Bosque de Macbeth” y “El bosque de Alan”.
Estas dos pinturas constituyen los extremos entre los que se pueden ubicar las piezas de la serie. ¿Cuáles extremos? Los existentes entre una pintura abigarrada, densa, dramática, casi brutalmente expresada (“El bosque de Macbeth”) y un paisaje de ternura sublimada, tristeza florecida (“El bosque de Alan”), pintado a la muerte de su perro.

Así enmarcada, la “Serie de Mendoza” se nos  presenta como paisajes “anotados”, construidos con algunas pocas singularidades para preservarles su intimidad, pero resumidos en una pincelada que carga en lo gestual la dirección expresiva. Montaña o parra, ciudad o campo, cielo o tierra, se ven unidos por una mirada que busca en la síntesis la misma riqueza que en la diversidad. Y es así, porque aunque hablemos de mínimo estos paisajes emergen exuberantes, plenos de color, dinámicos y expansivos.
Poidomani utiliza el soporte como un medio más, incluso lo hace casi protagonista en alguna obra; por ejemplo “Mendoza en Flor”, donde la superficie recorta categóricamente lo pintado, otorgándole a la imagen carácter de relieve.

A la inversa, en “Las Parras de Aconcagua” y “Las palabras y la lluvia”, las zonas sin pintar actúan como luz, como pinceladas sin materia.
“Andes y vinos”, “El vino de los horneros” y “Don Valentín”, son tres collages en los cuales la acumulación del acrílico blanco (nieve adjetivada) en contraste con las superficies simplemente “coloreadas” (superficies acuosas, incluso irregulares), producen una definición contundente de la imagen, una luminosidad sugestiva y un sentido espacial que atrapa la mirada de inmediato.
Esta “Serie de Mendoza” se completa con “Ríos de vino” y “La Cosecha”.

En la primera de las nombradas, Poidomani apela a una suerte de pincelada continua, que no deja claros, que se enlaza sucesivamente con las formas que va generando, como si en realidad el pincel sólo buscara “manchar” para sugerir, insinuar antes que mostrar. “La Cosecha” usa el recurso contrario, fragmenta, superpone, mancha arbitrariamente, tensa la superficie, en alguna medida busca el caos, el arrebato y la conmoción.
Los recursos expresivos de Poidomani, mantienen siempre la calidad de genuinos y la buena virtud de convocar, cualesquiera sea su temática, a la pintura, no meramente como color, sino como “corpus” efectivo y operante.
“El Paisaje Interior” es un acercamiento al carácter de la naturaleza mendocina, pero también a la sensibilidad pictórica del artista.
Horacio Safons
Crítico de Arte

Humberto Poidomani

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